Sobre el concepto de "colonia" y "colonialismo" (II)

El colonialismo es la influencia o la dominación de un país por otro más poderoso. Esta dominación puede ser de forma violenta, a través de una invasión militar, o sutil - sin que intervenga la fuerza - mediante la dominación política, informativa, económica, intelectual y/o cultural.

La explotación colonial extrae recursos que exportar, asegura un mercado cautivo para los productos y empresas del colonizador y explota la mano de obra. Los colonizadores asumen la administración y dirección y se aseguran la posesión de la tierra, pero dependen de los indígenas para el trabajo. Los recursos pueden ser entendidos en forma amplia, turismo, gas y petróleo, tierra, contratos de construcción, de servicios básicos como agua, luz, etc….en suma, se roba oportunidades de desarrollo a la población local.




Tenemos que ser consciente que por encima de los mercados están los parlamentos y los tribunales que son los que establecen las “reglas de juego”. Por ello, la explotación colonial se puede ejercer también de una forma mucho más sutil a través de las regulaciones y el control aquellas actividades transversales que puedan actuar como cuellos de botella - como las finanzas o la actividad de transporte que estudiaremos en el siguiente articulo de esta serie.

De esta forma se elimina la competencia y se controla la economía, asegurándose un mercado de consumidores cautivos para sus productos y empresas a través de la Captura del Estado, el clientelismo político y la corrupción.

Históricamente, el ambiente sociopolítico asociado al sistema colonial — la dominación de países colonizados, en donde sus economías son muy vulnerables al depender por un número pequeño de materias primas o sectores[1] — ha sido particularmente proclive a la creación de sistemas de clientelismo político, de secuestro del Estado y de cleptocracias.

Todo esto es la base del neocolonialismo y de la “infraestructura de dependencia” de los que hablaremos mas adelante.


[1] Un aspecto poco entendido por el público, es que es precisamente la propia acción del (neo)colonialismo lo que desequilibra las economías locales generando un circulo vicioso de graves consecuencias económicas, ecológicas y sociales.